La laparoscopia es una técnica actualmente difundida en la mayoría de procedimientos quirúrgicos hasta el punto de convertirse en parte de un proceso estándar a seguir para conseguir unos resultados óptimos en cualquier tipo de intervención.

Sería en 1986 cuando las técnicas de cirugía laparoscópica se integraron en la disciplina de la cirugía general desarrollando un chip de video que permitió la proyección de las imágenes obtenidas por el endoscopio a la pantalla de televisión.

 Una técnica estándar

En los últimos años, la técnica laparoscópica ha mejorado para todos los procedimientos y también para la instrumentación, gracias a la aplicación de tecnologías como la imagen de alta definición, en 3D y la robótica aplicada a los instrumentos, por lo que la cirugía abierta ya no es de elección para la mayoría de necesidades

La laparoscopia se presenta como una técnica en desarrollo con mejores resultados cosméticos y una mayor comodidad para el paciente, pero fundamentalmente, la ventaja de la laparoscopia actualmente es una mejor recuperación del paciente con menor porcentaje de complicaciones cuando la técnica se aplica adecuadamente.

Además, forma parte del procedimiento estándar a seguir en muchas intervenciones, y no sólo en cirugía digestiva, sino también en otras especialidades quirúrgicas, como ginecología, cirugía torácica o la urología, entre muchas.

Cirugía laparoscópica de simple incisión

Durante los últimos años se ha desarrollado una técnica innovadora: la cirugía laparoscópica de simple incisión (Single Incision Laparoscopic Surgery o SILS). La misma tiene por objetivo mejorar los efectos cosméticos, el dolor postoperatorio y el retorno a la actividad normal.

Esta técnica ha atraído la atención de los cirujanos de todo el mundo con la posibilidad innovadora de realizar cirugía casi sin cicatrices y es aplicable a muchos de los procedimientos que actualmente se realizan por cirugía laparoscópica con múltiples incisiones.